
Carrera contrarreloj para salvar a monos cercados por el desmonte en Brasil

Una mañana de 2024, Armando Schlindwein encontró en el techo de su casa a uno de los cinco monos que viven en un monte en su chacra. Nunca los había visto aventurarse más allá de los árboles.
Aunque este agricultor brasileño no lo sabía, el mono intentaba sobrevivir. Atrapado entre la deforestación y la crecida del agua causada por una hidroeléctrica cercana, buscaba romper el cerco en torno a su familia de zogue-zogue, una de las especies más amenazadas del mundo.
En una carrera contra el tiempo, Schlindwein y otros pobladores locales lanzaron el año pasado un proyecto de reforestación para que los animales logren migrar hacia otros focos de árboles.
"No alcanza con sacarles fotos: se necesita un trabajo de todos los días para salvarlos", dice a la AFP este hombre de 62 años.
Quedan unos pocos millares de estos primates ("Plecturocebus grovesi") más livianos que un gato y de barba anaranjada, que sólo existen en el norte del estado de Mato Grosso, centro-oeste de Brasil.
Cuatro adultos y una cría zogue-zogue viven en la propiedad de Schlindwein en el asentamiento rural Gleba Mercedes, municipio de Sinop.
Pero están aislados en un monte más chico que cuatro campos de fútbol, en una región conocida como el "arco de la deforestación", la más afectada de Brasil por el desmonte para la soja y otros monocultivos del agronegocio.
- "Presos" -
Schlindwein encontró por primera vez a los monos en el monte en 2020, intrigado por sus aullidos territoriales.
"Ahora me acostumbré a despertarme con su vocalización, para mí funcionan como un gallo", dice.
En 2022, el zogue-zogue fue catalogado como uno de los 25 primates más amenazados del planeta, según la publicación científica internacional "Primates en Peligro".
La especie ya perdió más del 40% de su hábitat por la deforestación en Brasil, según estudios ambientales.
Si nada cambia, el 80% de la población de estos animales habrá desaparecido dentro de dos décadas.
"Cuando nacen hijos y necesitan migrar para seguir el ciclo reproductivo, no tienen hacia dónde ir", explica Gustavo Rodrigues Canale, primatólogo de la Universidad Federal de Mato Grosso. "La acción humana los deja presos en pequeños fragmentos forestales".
Con apoyo de organizaciones ambientalistas como el Instituto Ecotóno y el Movimiento de Afectados por las Represas (MAR), la comunidad local plantó en 2024 semillas de 47 especies nativas en una hectárea deforestada junto al monte, para que la nueva selva conecte a los monos con otras zonas verdes.
La expectativa es que, dentro de cinco a siete años, la vegetación plantada haya crecido hasta triplicar el espacio disponible para la familia de zogue-zogue.
- "No pueden cruzar" -
Pero la deforestación no es la única amenaza. Al otro lado del monte, los cinco monos también se ven aislados por la crecida del agua provocada por el embalse de una planta hidroeléctrica, criticada por pobladores locales.
"Acá antes había un riacho con árboles, pero la UHE Sinop, que integra un complejo de cuatro usinas en el río Teles Pires, generó una gran laguna que los monos no pueden cruzar", dice Anthony Luiz, vocero del MAR, junto a una superficie de agua con unos 300 metros entre ambas orillas.
"Además, la empresa sólo cumplió el 30% de la supresión vegetal obligatoria antes de operar, y los árboles que dejó pudriéndose bajo el agua matan a los peces", agrega.
La compañía Sinop Energía, que opera la UHE Sinop, dijo a la AFP que la planta cumple "todas las exigencias legales y ambientales" y que "para garantizar la estabilidad del ecosistema, la empresa mantiene un monitoreo permanente de la calidad del agua, la fauna acuática y terrestre y la regeneración vegetal en el área".
Sinop Energía, propiedad de EDF Brasil -perteneciente al grupo francés EDF- y de la brasileña Eletrobras, afirmó que en 2020, tras el inicio de las actividades, implementó un "programa de monitoreo de primates amenazados (...) en total conformidad con la legislación ambiental y acompañado regularmente por la Secretaría Estatal de Medio Ambiente".
A. de Almeida--JDB