
La guerra comercial de Trump ofrece una oportunidad a China

Al imponer aranceles globales, el presidente Donald Trump prometió transformar el mundo para beneficiar a los trabajadores estadounidenses.
Sin embargo, uno de los favorecidos de esa política podría ser el país que el mandatario considera su principal adversario: China.
La mayor economía de Asia impuso rápidamente aranceles espejo a Estados Unidos y anunció que establecería controles a la exportación de tierras raras, elementos vitales para la tecnología médica y de consumo.
Pero a diferencia de su primer mandato, esta vez Trump no solo ataca a China, sino al mundo entero, incluyendo a los aliados estadounidenses que se habían sumado cada vez más a la firme postura de Washington contra Pekín.
Días antes del anuncio de Trump sobre los aranceles del "Día de la Liberación", China intentó reactivar las estancadas negociaciones de libre comercio con Japón y Corea del Sur, ambos aliados de Estados Unidos vinculados por tratados y con un profundo escepticismo hacia Pekín.
"Si el unilateralismo de Trump continúa, preveo que Pekín cortejará a estas capitales con mayor agresividad, posicionándose como el ancla económica más sólida de la región", declaró Lizzi Lee, investigadora sobre economía china del Centro de Análisis de China del Instituto de Política de la Sociedad Asiática.
"Y no olvidemos el enfoque. China está presentando los aranceles de Trump como una prueba del declive de Estados Unidos, que recurre al proteccionismo, intimida a sus aliados y se aleja de las normas globales", sostuvo.
Yun Sun, investigadora principal del Centro Stimson, dijo que preveía una reacción de China "un poco más fría" ante los aranceles de Trump, pero observó que Pekín no parecía tan preocupado como en el primer mandato del magnate republicano.
"Creo que los chinos ven esto más como una oportunidad y creen que Estados Unidos se está autodebilitando", afirmó. "Hay varias partes afectadas que han sido aliadas sólidas y leales de Estados Unidos". "Ahora su confianza en el enfoque estadounidense (...) al menos está en duda", añadió.
- La apertura de EEUU a China, sepultada -
Es probable sin embargo que China sufra un gran impacto por los aranceles estadounidenses.
El año pasado, Pekín exportó más de 500.000 millones de dólares en bienes a Estados Unidos, con una balanza comercial muy favorable a China.
Los críticos de China celebraron lo que consideraron una sentencia de muerte para el antiguo consenso casi total en Washington sobre la importancia de integrar a la potencia asiática a la economía global.
"La idea de que la China comunista pueda ser un miembro responsable de un régimen comercial internacional —el de la Organización Mundial del Comercio— basado en un comercio equitativo y justo, es una broma", dijo Chris Smith, diputado republicano que por décadas se ha opuesto a la decisión de Bill Clinton en 1994 de desvincular los privilegios comerciales de China del respeto a los derechos humanos.
"A diferencia de presidentes anteriores, el presidente Trump comprende plenamente la naturaleza y el alcance del problema —y la amenaza existencial que representa China— y lo que hay que hacer", subrayó.
Jacob Stokes, investigador principal del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, señaló que China aún tiene numerosos problemas con otros países, desde disputas territoriales con Japón, India y el sudeste asiático hasta la preocupación en Europa por la participación de China en la guerra de Ucrania.
"China se ha especializado en socavar sus propias posiciones, especialmente con sus vecinos", sostuvo Stokes.
- Un igual -
El analista piensa que el expresidente Joe Biden había sido eficaz al formar coaliciones con otros países para presionar a China en cuestiones que van desde el acceso a las redes de internet de quinta generación hasta la seguridad.
Pero actualmente "gran parte de esa presión se ha disipado, ya que el foco de la disrupción ahora es claramente Washington", consideró.
Si bien, tanto los principales funcionarios de la administración Trump como los de la de Biden han identificado a China como el principal rival de Estados Unidos, Lizzi Lee asegura que Trump ve al presidente Xi Jinping "no como un villano, sino como un igual, como otro hombre fuerte".
"Para Trump, la guerra económica no se trata de economía ni siquiera de los mercados bursátiles, sino de la imagen de dominación y fuerza", afirmó la investigadora.
P.A. Mendes--JDB