
Las deportistas musulmanas temen la prohibición del velo en las competencias en Francia

A las afueras de París, la pesista musulmana francesa Sylvie Eberena, de 44 años, se concentra al máximo para levantar 80 kilos, pero el velo que le cubre la cabeza podría impedirle próximamente competir en su país.
Con el apoyo del gobierno centroderechista, el Parlamento impulsa una nueva ley para prohibir el velo en las competencias deportivas, en un contexto de presión electoral de la extrema derecha.
"Cada vez intentan limitar un poco más nuestras libertades", estima Eberena, una madre soltera que enorgulleció a sus cuatro hijos cuando el año pasado se proclamó campeona de Francia en su categoría amateur.
"Es frustrante, porque lo único que queremos es hacer deporte", agrega esta musulmana conversa que descubrió el deporte con 40 años y entrena ahora hasta cinco días por semana.
Según el "laicismo" francés, funcionarios, profesores, alumnos y deportistas que representan a Francia en el extranjero no pueden llevar símbolos religiosos visibles como una cruz cristiana, una kipá judía o un hiyab musulmán.
Hasta ahora dependía de cada federación deportiva francesa decidir si el hiyab estaba permitido en las competencias nacionales y la de halterofilia lo permite. Pero la nueva legislación pretende prohibirlo en todas.
Sus defensores consideran que la ley unificará la confusa normativa, impulsará la laicidad y luchará contra el extremismo. Para sus detractores, es otra discriminación contra las francesas de confesión musulmana.
- "Sumisión" -
La proposición de ley, que se aplicaría a los signos visibles de cualquier religión, debe someterse próximamente a votación en la Asamblea Nacional (cámara baja), después de su adopción en febrero en el Senado.
Pero sus promotores parecen preocupados principalmente por detener lo que denominan un "separatismo islamista", en un país que se ha visto sacudido por una serie de atentados yihadistas en los últimos años.
Sin embargo, un informe de 2022 del Ministerio del Interior concluyó que los datos "no mostraban un fenómeno estructural o incluso significativo de radicalización en el deporte", subrayan los detractores de la ley.
El campeón olímpico francés de judo, Teddy Riner, aseguró en marzo que Francia estaba "perdiendo el tiempo" con este debate y que debería pensar en "la igualdad, en lugar de atacar a una única y misma religión".
El velo "es un símbolo de sumisión", le respondió el ministro del Interior, el conservador Bruno Retailleau.
Eberena, que se convirtió al islam con 19 años, asegura que su atuendo nunca ha sido un problema entre sus compañeras pesistas: "El deporte nos une, nos obliga a conocernos, a superar nuestros prejuicios".
- "Trozo de tela" -
Las federaciones francesas de fútbol y baloncesto son algunas de las que han prohibido los símbolos religiosos, incluido el velo.
El Consejo de Estado, la máxima jurisdicción administrativa de Francia, dio la razón en 2023 a la de fútbol, al argumentar que podía imponer un "requisito de neutralidad".
En cambio, expertos de la ONU consideraron en 2024 "desproporcionadas y discriminatorias" estas normas.
Samia Bouljedri, una joven de 21 años, llevaba cuatro años jugando al fútbol en su club de Moutiers, una localidad de los Alpes franceses, cuando decidió cubrirse el pelo al terminar el liceo.
La delantera siguió jugando con su club, pero después de que lo multaran varias veces seguidas por permitirle jugar, le pidieron quitarse el hiyab o abandonar el fútbol, asegura.
"Que acabaran con mi felicidad así, por un trozo de tela, me entristeció mucho", confiesa.
- Proteger o controlar -
El laicismo en Francia tiene su origen en una ley de 1905 para proteger la "libertad de conciencia", separar Iglesia y Estado y garantizar su neutralidad.
Según la jurista francesa Rim-Sarah Alouane, la ley pretendía "garantizar la protección de la libertad religiosa y la libertad de conciencia" y "proteger al Estado frente a posibles abusos de la religión".
Sin embargo, en los últimos años se ha "instrumentalizado" contra los musulmanes, en un contexto de lucha antiterrorista, "para controlar la visibilidad de la religión en el espacio público", afirma la experta.
La ministra de Deportes, Marie Barsacq, advirtió contra la "confusión" entre uso del velo y radicalización, pero su par de Justicia, Gérald Darmanin, afirmó que si el gobierno no "defendía el laicismo", reforzaría a la ultraderecha.
Al norte de París, Audrey Devaux, de 24 años, dejó de competir tras convertirse al islam hace unos años, pero siguió entrenando con sus excompañeras de baloncesto y ahora dirige uno de los equipos del club.
Pero cuando acude a los partidos de fin de semana, no le permiten sentarse en el banquillo con el velo, por lo que grita las instrucciones desde las gradas.
"En la escuela aprendía que la laicidad era convivir, aceptar a todo el mundo y dejar que todos practicaran su religión", asegura Devaux. "Me parece que están cambiando ligeramente la definición", concluye.
P. Batista--JDB